Huerto urbano en una terraza

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Muchas personas intentan cultivar un huerto urbano, pero no siempre sale bien. Puede ser una experiencia genial, y también puede ser un drama doméstico. Por eso, contar con alguien que te ayude, es una gran idea para alcanzar tu objetivo: una primera cosecha de éxito.
Si tienes un mínimo de 5 horas de sol directo al día, puedo echarte una mano. Con un pequeño estudio del lugar veremos las distintas oportunidades que ofrece.

Sev me llamó porque quería un pequeño cultivo doméstico para dos. Era su primer huerto, por eso me enfoqué en garantizar los resultados de la cosecha, y que fuera lo más “fácil” de cuidar posible.

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Un ático al lado de Diagonal/Passeig de Gràcia. Una terraza cara sur, con mucho sol todo el día. En 3 pasos y pocos días, creamos un oasis verde comestible para dos.
Hice un estudio previo del espacio; mucho sol, muchas posibilidades. En contra: No había salida de agua. Por otra parte, las baldosas que recubren la terraza alcanzan altas temperaturas en verano. Y había que evitar cualquier estructura demasiado pesada.

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Después de pensar algunas de mis propuestas, Sev se decidió por un huerto organizado en dos pequeños cultivos: una mesa elevada para vegetales, y un huerto vertical para aromáticas y hojas.

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La mesa de madera la había fabricado a mano un compañero artesano. De madera ecológica y bien reforzada, la tratamos para poder soportar bien la humedad y la intemperie. Sólo por el exterior con un barniz ecológico para exteriores, y la forramos por dentro con tela negra antihierba.

En ella planté fresas, remolachas, tomate cherri, mizuna, lechugas y acelgas.

El huerto vertical, una jardinera Vertiflor de fieltro reciclado, de una columna: perfecta para aprovechar cualquier rincón con sol. En ella planté maria luisa, estevia, cilantro, albahaca y menta.

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¡El resultado quedó muy bonito! Antes era un espacio muerto, ahora es un pequeño oasis de verde, vida y frutos. Un pequeño huertito, nada pretensioso ni suficiente para abastecer una pareja, pero sí perfecto para empezar, y para complementar una dieta vegana o vegetariana: muchas ensaladas de distintas hojas, fresas, remolachas (también sus hojas), algunos tomatitos cherri, hierbas para preparar infusiones curativas, salsas, aliñar cóctels, etc. Pas mal!

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Si te gustaría tener un cultivo urbano y necesitas cualquier tipo de asesoramiento, será un placer ayudarte, escríbeme un email!

Así lucía la segunda cosecha de invierno. Brócolis y cogollos creciendo tan felices.